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jueves, 13 de mayo de 2010

ANTONIO OZORES SE FUE.

ANTONIO OZORES, SE FUE y como dice el título de su última obra de teatro estrenada recientemente en Madrid, "QUE EL ULTIMO APAGUE LA LUZ".

Pues si, desafortunadamente la luz se le apagó a esta magnífica persona que nos hizo reír con su particular forma de hablar en las diversas y múltiples obras de teatro y películas que protagonizó.

Como un jarro de agua fría cayó ayer en el mundo del cine y del teatro la noticia de la desaparición de Antonio Ozores, a los 81 años. Murió en la Clínica Anderson de Madrid, especializada en oncología, y su capilla ardiente se instaló a las pocas horas en el Parque Cementerio de la Paz, de Alcobendas, donde hoy se celebrará a las doce una misa funeral. A la una será incinerado.

Ozores debutó en el cine en 1950 con El último caballo, de Edgard Neville. También fue director, oficio en el que se inició en 1983 con Los caraduros.

El cineasta José Luis García Sánchez quiso hacer un homenaje tan surrealista como sólo Ozores podía serlo: "Catap uti in de gorri, aja, aja", dijo en un claro gesto con el que imitar a Ozores. "Es una gran putada, porque era un tío excepcional, fantástico y graciosísimo, otro con el que no puedo trabajar más. Se me están jodiendo mis repartos", concluyó, al tiempo que tuvo la ocurrencia de que los amigos deberían llevarle una corona de flores de papel: "Era lo que le hacía gracia, nadie como él tenía ese punto surrealista tan bueno, que le venía por línea directa de Mihura y de La Codorniz".

Por su parte, el también cineasta Roberto Oltra ha visto truncado su proyecto de hacer un documental sobre los Ozores en el que Antonio tenía un especial protagonismo. Además de con Berlanga, Ozores trabajó también con Bardem, Luis Lucía, José María Forqué, Pedro L. Ramírez, Pedro Lazaga y, sobre todo, con su hermano Mariano.

Quien estaba ayer destrozada era Lina Morgan, su gran compañera durante años de numerosas películas, obras de teatro y revistas. De hecho, Ozores tuvo un resurgir muy fuerte en el teatro de La Latina, junto a Lina, donde hizo unas temporadas de revista fantásticas: "Le quería muchísimo, era un ser especial, siento con toda mi alma su desaparición; la vida es muy dura, sobre todo con los cómicos. Era un monstruo de la risa en el escenario y en el cine. En la revista la gente se lo comía, y a mí me costaba mucho aguantarme la risa porque dominaba el arte de la improvisación. ¡Le respetaba tanto como actor!".

El presidente de la Academia de Cinematografía, Álex de la Iglesia, señaló ayer que Ozores era una figura esencial dentro de una generación de actores que se van marchando: "Me siento aterrado viendo que grandes personajes van desapareciendo; espero y confío que estemos a la altura de todos ellos, pero va a ser muy difícil".

Yo, que he crecido y visto muchas de sus interpretaciones, apelo para que todos aquellos que lo conocieran se sentaran una tarde en el sofá de su casa con un montón de palomitas para disfrutar de una forma muy española de hacer cine.

Descanse en paz.

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